BLANCA LAINEZ

Consciencia Obstétrica

BLANCA LAINEZ

Consciencia Obstétrica

Pavan, pavan, wahe guru

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«Pavan, pavan, wahe guru» Que la fuerza de la vida y el amor te acompañen

Y la energía del día 24 de diciembre parece que favoreció, que este día tuviera la suerte de acompañar un nuevo nacimiento. Y este día tuve la mejor de las acompañantes. Una niña preciosa de 8 años, en la que podía ver la ilusión inmensa en sus ojos, de que por fin llegara su hermanita a la que tanto tiempo había esperado.

Nos preparamos juntas la comida, compartimos juegos de cartas, y varios “te chai classic “con leche de avellanas que me dijo que me iba encantar porque era su bebida preferida.

Y me preguntaba:

– ¿Falta mucho?

Y le dije

– Cuando tu mamá empiece a cantar entonces ya nos estará diciendo que esta cerquita la llegada de tu  hermana.

Y en otros momentos, me preguntaba:

– Y, ¿qué hay que hacer ahora?

– Ahora, cuidar a tu mamá ¿Ves a tu papá como la cuida?  Le acaricia y le abraza, tu si quieres puedes ir junto a ella y darle la mano. La tripita de tu mamá ahora le abraza fuerte a tu hermanita y eso le va ayudando a descender para nacer. Y luego tendrá que apretar fuerte mamá, para dejarle salir y que nazca.

Y empezamos a escuchar a su mamá a expresar con sonidos la intensidad del nacimiento. Y ella estuvo a mi lado, pendiente de lo que yo necesitaba y con una mirada de ilusión y de inocencia que no olvidaré nunca.

No hay mejor acompañante que los niños al nacimiento, donde la cultura todavía no les ha influenciado y el amor y la ilusión están presentes
y no el miedo. Y en su mente hay solo expectación y no juicio. Solo apertura a vivir cada instante.

Agradezco a la vida, tantos momentos tan bellos e intensos que me permite vivir y acompañar, donde veo tanto amor, ternura…Pura vida.

Y me iba a casa de vuelta y me planteaba que cada vez veo mas claro, como el impacto de la cultura nos influencia desde nuestros inicios de
la vida.

La medicalización del nacimiento, la falta de ayuda en la crianza, las exigencias del sistema, la no valoración de la maternidad, nuestras propias carencias, el desconocimiento de lo que necesita un bebé en una cultura donde lo queremos todo fácil. Y nos cuesta tanto la entrega desde el placer, la escolarización temprana y una educación directiva, y todo nos va cortando las alas.

Porque somos puro amor y sin embrago nos vamos desconectando en nuestro caminar y nos desconectamos de nuestra esencia. Cultura que impacta en los cuerpos de los bebés sin defensa, causando un inmenso dolor que luego vemos expresar con rabia y violencia en la sociedad de tantas formas.

No quiero olvidarme nunca de tantos momentos bellos vividos y compartidos con tantas familias. Quiero recordarlos cuando la responsabilidad
y el cansancio de este trabajo y caminar contra corriente, y a veces sola, me hacen a veces perderme y olvidarme de que soy una privilegiada por acompañar y cuidar la vida desde su inicio y participar en lo que puedo en que la llegada a este mundo sea con amor y respeto . Y tras este bello nacimiento mi vida caminó a mi clase de yoga, me vino escuchar el precioso mantra de Mirabai Ceiba “Pavan,pavan, gahe guru”, y de nuevo se encendió la luz.

Pavan, pavan, wahe guru