Vínculo, es esa relación cálida e íntima que se establece entre el bebé y su madre y cumple la función biológica de promover la protección, la supervivencia y se gesta desde el inicio de la vida.
Cuidarlo es fundamental para la salud, física, y emocional del bebé.
En el momento actual en que el parto ha adquirido una gran importancia y relevancia a muchos niveles social, político y científico, no podemos olvidar de ir mas allá y ampliar nuestra mirada.
La maternidad es mucho más que parir. Que sea saludable y funcional va mucho más allá de como ha sucedido el parto.
Estamos en un momento que parece que un parto natural, es la clave de todo. Que favorecerá un vínculo seguro con nuestro hijo, que nos empoderaremos, que todo en nuestra maternidad estará bien si conseguimos un parto natural y nos preocupamos y ponemos toda nuestra energía en prepararnos para el parto, y en donde vamos a parir. Nuestra máxima preocupación es si nos van a respetar, qué o no queremos es ese día, si pasamos los controles del sistema y muchas veces nos olvidamos de lo más importante: Conectar con la vida que se gesta en nuestro interior y cuidarla. Trabajarnos a estar realmente conectadas con nuestro sentir, más allá de discursos, controles, y evidencias científicas, escuchando y confiando más en nuestra voz interna.
Sin duda es muy importante cuidar y preparar el día del parto y sobre todo buscar un lugar donde seamos respetadas, pero sin dejar de mirar más allá del parto.
Cuidarse, favorecer ese vínculo con nuestro bebé, permitir a nuestra parejas que se sienta participe, acompañarnos y trabajar nuestros miedos y conflictos hacia nuestra maternidad. Hacer actividades que nos ayuden a vincularnos y estar conectadas. Todo esto también es muy importante. El embarazo, por su estado especial que supone una flexibilidad del sistema de la mujer, es una oportunidad única para reajustar todo nuestro sistema al igual que recolocar temas emocionales.
Crear nuevos registros saludables de relación, donde la mujer se sostiene internamente desde dentro, y entrar a la maternidad preparadas para crear un vínculo funcional, pasando a ser madre capaz de sostener y cuidar una vida, ayudará a crear un hilo mágico de amor que nutrirá esa relación durante años, y que será la base para un desarrollo saludable en nuestro hijo.
Bowlby, psiquiatra y creador de la teoría del apego, ya especuló con que probablemente el sistema de apego, un mecanismo evolutivo común a los humanos y los animales destinado a garantizar la supervivencia de la especie, se ubicaría en última instancia en algunas áreas cerebrales específicas. En la actualidad, sabemos gracias a la neurobiología del apego, que existe una correlación directa de la teoría del apego con el desarrollo neuronal. Por lo que mirar y dar importancia de cómo se gesta este vínculo primario y como se vaya desarrollando durante el embarazo, y cómo continúa esta relación entre madre y bebé tras el parto, va a ser crucial a efectos del desarrollo neuronal del feto, bebe y niño. Las alteraciones de este proceso generan alteraciones neuroanatómicas que van a predisponer a diferentes patologías mentales (Vargas-Rueda & Chaskel, 2007).
De aquí la importancia de cuidar esta relación y el cómo de los cuidados
Las mujeres debemos también poner valor, cuidarnos y prepararnos para poder establecer un vínculo seguro con nuestros hijos y ser capaces de sostener y cuidar la vida.
Esto es preparase para la maternidad. No solo prepararse para parir.
Es cierto que la naturaleza ya prevé que este vínculo se pueda gestar, y ya conforme avanza la gestación el cerebro maternal, ya sufre favorecido por los cambios hormonales del embarazo, cambios que favorecen que la madre se muestre cuidadosa y amorosa para cuidar su cría. Es cierto que un parto natural es el parto idóneo, no hay ninguna duda a ningún nivel teórico y científico, y que la naturaleza prevé para favorecer un vínculo entre madre e hijo, y ya hay muchos estudios que así lo corroboran.
Pero seamos serios y coherentes y no nos olvidemos que somos humanos, seres en relación, no animales. Que hay factores socioculturales, emocionales, aspectos de transmisión generacional, factores de la propia estructuración afectivo sexual de la mujer, de nuestros propios vínculos con nuestra madre, y del ecosistema que nos rodea que influyen también. Como sean estos factores, y nuestras relaciones afectivas en ese embarazo y nuestro ecosistema, pueden influenciar en ese vínculo y dificultar que se establezca, aunque el parto sea natural y el más idóneo posible.
No podemos olvidar de ir más allá del parto y de cuidar el vínculo primario, ya que desde el embarazo, es uno de los factores que tendrá grandes consecuencias e influencias futuras en la vida futura para nuestros hijos.
He visto mujeres que tienen partos fáciles, que su estructuración les facilita el parto, pero su momento crítico, ha sido a la hora de establecer un vinculo funcional, y otras mujeres con dificultades para traspasar el parto, incluso cesárea, que han podio con amor, traspasar con consciencia esas dificultades y tener un apego seguro, lactancias prolongadas, y no tener dificultades a este nivel con sus hijos, ofreciéndoles un entorno seguro para su desarrollo.
Dejemos de idealizar el parto, las mujeres lo vamos a poder traspasar como podemos. Porque a veces algunas van a encontrarse con límites, que van a ir mas allá de nuestro deseo, y no son menos mujeres, ni se empoderan menos, ni van a tener por ello dificultades con el vínculo y tamoco su hijo tendrá dificultades en la vida por no haber vivido un parto natural.
A veces pueden aparecer dificultades que van a mas allá de nuestros deseos y del exterior que nos acompaña. La maternidad, y como la traspasemos, es compleja y van a interferir muchos factores. La maternidad es mucho mas que parir.
Y porque el día del traspase de nuestra plantita a la tierra, después de haberla cuidado en nuestro interior, ese día hubo tormenta y llovió, y no salió el sol ansiado, no pasa nada. Con conciencia, con conocimiento de como compensar, al día siguiente puede salir el sol, y si la cuidamos con amor cada día de los que siguen, esa plantita puede seguir con fuerza su crecimiento.
Todo es importante, cómo fue concebido ese ser, cómo fue cuidado en nuestro vientre, cómo fue su pasaje a la vida y cómo lo cuidamos después. Todo puede condicionar, pero nada es determinante. Tal vez, si algo lo es, es ese vínculo primario que se gesta con nuestro hijo.
Muchas mujeres van a poder tener un parto fácil y natural, pero pueden tener muchas dificultades con el vínculo. Y si, le habremos ofrecido un buen nacimiento, y es muy importante, pero los efectos de un vínculo inadecuado van a perdurar en la vida de nuestros hijos siempre y van a influenciar, tal vez, mucho más que el propio nacimiento. Muchas alteraciones a nivel neuronal, de dificultades de aprendizaje, y otras, van a ser consecuencias de este hilo mágico que hemos ido tejiendo con nuestros hijos. Durante el embarazo tenemos una oportunidad enorme y única para trabajar y prepararnos para poder crear un vínculo seguro por la flexibilidad del sistema durante el embarazo. Un acompañamiento terapéutico, un registro nuevo, sentirse cuidada durante este periodo pueden ser claves para crear este vinculo saludable con nuestro hijo. Y si, también un parto natural puede ayudarnos en este camino, pero no solo, si no se trabajan y cuidan otras variables importantes.
Para la ecología de sistemas humanos, cuidar de este vínculo primario durante la gestación, parto y tras el parto es de vital importancia y clave, y lo que ira nutriendo a ese nuevo ser, compensando cualquier dificultad, creando unas bases seguras y fortaleciéndole para la vida y es nuestra objetivo en el cuidado de la mujer cuando se queda embarazada.
Durante las visitas de embarazo, vemos fundamental ir favoreciendo este vínculo, y esto pasa por ir acogiendo los miedos, las inseguridades de la mujer hacia su propia maternidad, y el parto. Trabajar junto a la pareja, para que pueda ayudar con su estar y apoyo, a que este vínculo se pueda ir tejiendo. Revisar sus vínculos y su estructuración afectiva sexual. Visitas que requieren de una intimidad para poder ir abordando todo lo que se mueve a nivel emocional en la mujer, con el objetivo de favorecer la creación de un vínculo funcional y favorecer y ir disolviendo tensiones profundas que pueden dificultarle el proceso de abandono y entrega que requiere el proceso del parto y su maternidad facilitando pro tanto un parto natural y sin intervención.
LA PBC prenatal nos permite un acompañamiento emocional a la mujer muy completo, con una sistemática de trabajo con base en la psicoterapia breve que a través de la escucha, y unos actings a nivel corporal, vamos disolviendo tensiones, bloqueos, y ayudando a la mujer a desplegar todo su potencial para su parto y maternidad al igual que pueda desarrollar un vínculo seguro con su hijo.
Y por supuesto asentar las bases y trabajar para que la madre despliegue todo su potencial en el parto, pero reconociendo también las limitaciones que veces que se puedan dar.
Por tanto, para la ecología de sistemas humanos se vuelve esencial para la salud mental, que el bebé y el niño pequeño experimenten una relación cálida, íntima y continuada con la madre (o sustituto materno permanente), en la que ambos hallen satisfacción y goce. Y cuidamos de este vínculo desde el embarazo. Y más allá del tipo del parto que elija la madre, natural con anestesia, más allá del tipo de alimentación que se elija por la madre, cuidar de esta relación es fundamental para su desarrollo funcional.

