“Me siento ante ti mujer, ante tu sistema familiar, tu sistema social, ante todo lo que te configura, tu cuerpo, historia y memorias, y ante ti me presento en un acto de humildad y de servicio. Desde mi corazón te acompaño mujer, te acompaño en este momento sagrado. Ante ti me inclino mujer y en ti reconozco a todas las almas que te han dado un lugar para que este momento sagrado se pueda dar. Ante ti, me inclino mujer, honrando a todos los bebés que han querido venir y no han podido llegar.
Ante ti mujer me entrego y estoy a tu servicio para cuidar de ti, para cuidar de tu bebé, para acompañarte desde lo mas sagrado de mi corazón para que este proceso se pueda dar con sabiduría, amor, y seguridad. Ante ti mujer en este momento sagrado, me inclino con amor y respeto a tu destino, al destino de tu bebé, y me comprometo a hacer lo más adecuado para tu seguridad y la de tu hijo. Ante ti mujer, me comprometo a dar y hacer lo mejor por mi misma y si fuera necesario pidiendo ayuda a aquellos que están detrás de mi, a los sistemas que también nos apoyan y nos cuidan desde el lugar que creen y pueden al igual que yo. Y desde mi más humilde presencia ante todos aquellos que cada día ofrecen el servicio a las mujeres y a la vida. Ante todos ellos me inclino con amor, respeto y humildad. Desde ese lugar incluyo en mi corazón a todos los que lo hacen posible. Desde ese lugar me pongo a tu servicio mujer.

