El parto en casa ha sido la única opción para las madres hasta hace sólo unas décadas, y aún lo es para buena parte de la humanidad. Pero a diferencia de lo que ocurría con nuestras abuelas, hoy en día, el parto en casa es tan seguro como el hospitalario, mucho menos intervencionista y, por supuesto, mucho más satisfactorio. Una experiencia única que cada vez quiere ser vivida por más gente.
Marta no se había planteado nunca un parto en casa. Si no hubiera sido por su prima, que justo se quedó embarazada antes que ella y realizó el parto en casa, no se le hubiera pasado por la cabeza. Es una opción que se puede escuchar en alguna ocasión ,pero en España, la mayoría de los comentarios que la envuelven son negativos: que si hay muchos riesgos, que si son de gente alternativa, que si son gente fuera de sistema y radicales, que ¿y si pasa algo? Todo esto no hace atractiva esta otra maravillosa forma de dar a luz, y a veces es necesario que alguien cercano, una amiga o familiar, lo haya experimentado y nos lo comente. Como sucedió en el caso de Marta. Se quedó con curiosidad. Su prima estaba contenta y feliz tras el parto. Contenta de haber vivido la experiencia de parir y feliz porque hablaba como si hubiera sido algo maravilloso. La sintió fuerte, vital. No le pusieron ningún punto y la lactancia parecía ir sin problemas. No hablaba de sufrimiento, sino que todo lo que desprendía en sus comentarios eran de la fuerza y poder de su cuerpo y de su bebé y del amor. Muy lejos están estos comentarios de los que se oyen normalmente: que si es horrible, que para qué sentirlo, mejor con anestesia, que vamos hacia atrás en la historia pariendo natural, que es muy doloroso…
Pero ella quiso saber más. Preguntó, se informó y descubrió otro camino diferente para su maternidad. Un camino de hacerse fuerte adentro para enfrentar el afuera, de confianza en la vida, un camino que le llevó a traer a su hijo al mundo y ser recibido por sus padres, con toda consciencia y amor, cómo únicos protagonistas, amparados por la sabia perfección de la naturaleza. El ver a su prima le dio confianza. Si, su prima como mujer, igual que ella lo hizo, ella también podría conseguirlo. En España es una opción minoritaria. Sólo un 0,17% de partos suceden en el hogar. Uno de cada 600 (según el observatorio médico del parto en casa Educer en el 2010, que ya preveía un aumento).
Lejos esto de Inglaterra donde 1 de cada 35 partos suceden en el hogar, o de Holanda, donde entre el 30 y el 40% de mujeres paren en casa. Muy diferente es también la cultura sobre el parto en casa en otros países, que queda plasmada en el cómo lo financian y promueven. Está cubierto por la Seguridad social en Francia, Dinamarca, Australia, Austria, Francia, Noruega, Holanda entre otros. Y en otros, tiene cobertura parcial. También es curioso que sea elegido por cierta clase de mujeres, como famosas actrices, modelos, intelectuales e incluso princesas: Demi More, Cindy Crawford, Pamela Anderson, Giselle Bundchen, Gwyneth Paltrow, Meryl Streep, Lisa Bonet, Bimba Bose, Alannis Morissette, la princesa Marta Luisa de Noruega y otra muchas. Pero sin duda, seguir la norma de la cultura en la que estamos inmersos nos da seguridad, nos hace sentirnos en un camino conocido, y salirnos de aquella en un tema tan sensible puede suponer un estrés también para muchas mujeres, y si no encuentran apoyos van a dejar de lado su instinto y deseo. porque sin duda, cuando una piensa en el gran fantasma: “¿y si pasa algo en casa?”, es cuando más le influye la forma en que el tema es vivido por las personas de su entorno.
«El objetivo del cuidado, es conseguir una madre y un bebé sanos con el menos nivel de intervención posible. La mujer debería parir en el lugar donde se sienta segura y en el nivel de atención más bajo.» Federación Internacional de obstetras (FIGO)
«Todas las mujeres deberían de dar a la luz en el lugar donde se sientan seguras, donde sus necesidades se enfoquen a sus necesidades individuales. El lugar donde se desarrolla el parto es de gran importancia en la progresión de este y el nacimiento». Organización mundial de la salud (OMS)
¿Y SI PASO ALGO?
El parto es un evento fisiológico, natural y que pocas veces se va a desviar de la normalidad. Así lo corroboran diversidad de estudios científicos. De estas, la mayoría van a ser resueltas en casa, y sin complicaciones, ya que hay profesionales experimentados con todo material para la atención de urgencias. En otras va a ser necesario el traslado a un hospital para que resuelvan. Sólo en muy, muy rarísimas ocasiones, puede haber un resultado tan adverso que acabe en la muerte del bebé o la madre. ¿Y si esto ocurre en casa? Exactamente igual que en un hospital. Pero, aunque el riesgo nunca es cero, en realidad seguirá ocurriendo en escasísimas ocasiones como lo demuestran las estadísticas de parto en casa y hospitales.
Si estás en un hospital, al ser la opción aceptada y normalizada, si pasa cualquier cosa, eso es por todos aceptado. La culpa, a la que todos tememos, no acecha. “Se hizo todo lo que se pudo”. A diferencia de en casa, que al no ser un lugar percibido como tan seguro ni aceptado en el entorno, se puede creer que “en un hospital no hubiera sucedido”. Pero esto nunca se podrá saber. Y este pensamiento está muy lejos esto de la realidad (como vemos en todas las estadísticas) y eso es debido a una gran desinformación. Además, estar en un hospital lleva a unos riesgos más altos de intervención y de complicaciones. Anestesia, fármacos… también pueden aumentar los riesgos y las complicaciones en el parto.
La mujer que pare en casa está cogiendo un coche para iniciar su camino, con cinturón, con revisión pasada. Gasolina a tope. Neumáticos nuevos. Todo a punto. Y, además, es sumamente responsable. Se informa bien del camino, elige por dónde ir, y escoge a alguien que ya ha hecho el camino, que sabe bien que lo puede dificultar y que conoce muy bien los pilotos de aviso de avería del coche y es un experto en mecánica para cualquier avería.
Gracias al momento actual en que vivimos y los avances de la ciencia, parir en casa empieza a no ser vivido como una locura irresponsable. El conocimiento racional, más masculino, al que todos veneramos como un dios, también está dando la razón ahora a las mujeres y a la naturaleza. Es una opción segura que la mujer tiene derecho a elegir, tanto como la de ir a un hospital, siempre que sea un embarazo normal, y acompañado por profesionales experimentados.
Sin duda, actualmente, hay suficiente evidencia como para que las mujeres puedan dar ese paso, decidir parir como cada una elija, sin tanto estrés al salirse de esa norma. Y pueda vivir y preparase para ello sin preocupaciones añadidas, ni mensajes gratuitos, del tipo “¡Qué valiente eres!”, “¡Vuelve al sistema que te equivocas!”.
Nos encontramos en un momento histórico en donde la ciencia parece amiga de las mujeres y de su sabiduría innata, así que solo queda que cada una decida libremente que elección tomar ahora con toda la información.

Desde hace unos años, el movimiento desde el sistema hacia el respeto en los partos, la introducción en los hospitales públicos del parto natural, lo planes de parto … la sensibilización y lucha desde asociaciones de mujeres en instituciones por aumentar el protagonismo de las mujeres en los partos, y la denuncia al alto intervencionismo , ha dado la oportunidad a muchas mujeres de conocer otra nueva opción de traer a sus hijos al mundo, sin ayudas farmacológicas, y también ha ayudado a muchas otras a normalizar el parto natural e incluso a acercarse a esta opción de parto en casa que ya desde hace muchos años se sigue realizando por comadronas.
La apertura hacia otros países, conocer su cultura, también está ayudando. Es de envidiar que haya países donde las mujeres están informadas y no hay subjetividad por parte de los profesionales. Informan, dan opciones y cada mujer elije lo que siente y precisa asumiendo lo que cada camino conlleva como lo hace con otras decisiones en su vida.
Yo inicié mi acercamiento al parto en casa, antes de todo el boom del sistema por el parto natural. Era aproximadamente el año 2000, justo se empezaba a hablar de evidencia científica. Pocos profesionales trabajaban desde esta perspectiva. El manejo del parto era activo. Y llegaba a su pico de más alto intervencionismo. Monitores internos, episiotomías sistémicas, aspiración del bebé, y separación mamá y bebé sistemática…. Pocas mujeres daban de mamar y aun se veía bastante raro y alternativo.
Parece que hubo un momento en que la ciencia nos confundió y nos hizo pensar que las incubadoras eran mejor que los cuerpos de las madres para calentar a sus bebes, que las leches artificiales eran más seguras y buenas, y que el dolor es evitable e innecesario en el parto y que íbamos a poder evitar el dolor y esfuerzo que lleva implícito como lo lleva implícito vivir. El parto lejos de ser vivido como un acto de amor sexual y que precisa encuentro, contacto, intimidad y amor, era un evento de alto riesgo y necesitaba de asistencia de alto nivel en los hospitales.
La ciencia lo tiene claro…
Es una opción segura que la mujer tiene derecho a elegir, tanto como la de ir a un hospital, siempre que sea un embarazo normal y acompañado por profesionales experimentados.
Desde hace mucho años, la ciencia demuestra repetidamente que el parto en casa, con las medidas adecuadas y cuando no se trate de un embarazo de riesgo, es como mínimo igual de seguro que el parto hospitalario. El último gran estudio, realizado por investigadores canadienses 1, compara datos de 11.500 partos en casa con 11.500 partos en el hospital, y demuestra una vez más esta seguridad. Además, los resultados muestran que el primero requiere muchas menos intervenciones y por lo tanto lo hace más satisfactorio. En países como España, además, la probabilidad de intervenciones en el hospital es más alta y también de sufrir operaciones de riesgo – como lo son las cesáreas cuando son innecesarias – y episiotomías. Otros estudios señalan la incidencia positiva del parto en casa en temas como la depresión post parto.
1 Eileen K, Hutton, Adriana Cappelletti, Angela H. Reitsma, Julia Simioni, Jordyn Horne, Caroline McGregor, Rashid J. Ahemed (2015): Outcomes associated with planned plan of birth among woman with a los-risk pregnancies CMAJ cmaj. 150564, 22 de desembre de 2015, doi: 10.1503/cmaj.1505564
ALGO EXCEPCIONAL
Para mí sin duda, hay algo que lo hace excepcional. En casa, parir es algo mágico que se vuelve cotidiano, integrado en el día a día de la vida. Una mujer pare, y todo el ritmo continúa, el papá hace la comida, la mamá se acuesta en su cama con su bebé y todo continúa en el hogar.
Otro aspecto importante es que el simple hecho de que el parto y nacimiento sean en casa, favorece que el proceso, que es fisiológico, se mantenga en esa normalidad por más tiempo. Porque si eliges esta opción estas creyendo en un evento normal y que no precisa de atención especializada.
Simplemente que la cultura crea que para nacer se necesita asistencia médica y el parto es de riesgo y no un evento normal ya genera cierta ansiedad y angustia que va a dificultar el propio proceso y va a favorecer que se desvíe de la normalidad.
El parto como proceso íntimo, sexual, es muy sensible a cualquier factor externo. El hecho de ingresar en un hospital hace que un proceso fisiológico se pueda desviar de esa normalidad y se complique. El mero hecho que esta sociedad lo haya convertido ya en un evento médico y de riesgo lo ha hecho patológico en sí.
Y la reflexión nos lleva a preguntarnos si realmente queremos un mundo donde todos llevemos etiquetas de riesgo aún en la normalidad de los procesos de vida, riesgo de padecer algo, lo que lleva a que la vida sea una sucesión de etapas donde siempre necesitemos tratamientos y ayudas farmacológicas, ayudas para traspasarlos, reduciendo así la capacidad orgánica y psicológica de las personas de afrontar las dificultades, generando cada vez más dependencia de los profesionales y la medicina y perdiendo confianza en nuestra condición humana. Cada vez que reduces más las formas no médicas de resolver dificultades, se están olvidando conocimientos de remedios naturales, y estamos perdiendo la capacidad de valernos por nosotros mismos y sentirnos capaces de superar los problemas. Así, la mujer ha ido perdiendo la confianza en su capacidad innata y en su cuerpo para hacer frente al parto sin necesidad de ayudas y fármacos.
Como dijo Illich, “la medicalización de la vida es una monstruosidad nacida del sueño industrial desmesurado. La medicalización de la vida puede ser devastadora y omnipresente.”Así es, la medicalización de los procesos de vida, nos ha llevado a generar unas expectativas sobre la vida, la muerte y la enfermedad que están muy por encima de la realidad, a una pérdida de confianza y a la dependencia.

¿NO ES IR HACIA ATRÁS?
No, es sin duda ir hacia otro lugar. Una nueva era entra. Postmodernidad. Como opina la antropóloga Robbie Davis_Floyd, postmodernidad es todo aquello que precedió a la modernidad y la sobrevivió, adaptándose al nuevo contexto y circunstancias. En realidad, sólo hace 60, 70 años que se pare en hospitales y que se ha institucionalizado el parto y el nacimiento.
El parto en casa ahora no es el parto en casa de antes. Es una opción que ya existía sí, y que está sobreviviendo a esta modernidad, pero donde ahora se acomodan las necesidades afectivas, psicológicas y espirituales de mujeres y niños con el conocimiento que nos trae la nueva tecnología, y se pone al servicio y en beneficio de las mujeres y los bebés. Un lugar donde la ciencia está al servicio, y no invadiendo ni sustituyendo a la naturaleza. Un lugar donde se trabaja en equipo, hay respeto entre los profesionales y apoyo, y es respetada cada opción elegida libremente sin juicios y con amor. Un lugar donde natura y ciencia conviven, y se acompañan de la mano, sin rivalizar. Un lugar donde conectamos y somos conscientes de la fragilidad de los recién nacidos y de una mujer pariendo. Del cuidado tan sensible y amoroso que precisan los bebés al legar este mundo y sus madres que con tanto amor y coraje los traen al mundo. Un lugar en el que volvemos a conectar con lo importante, lo esencial, lo vivo. Un lugar donde se hace una atención profesional más participativa, donde las opiniones y deseos de las mujeres son tenidos en cuenta y respetados. Entrar en esta postmodernidad, va a suponer un cambio cultural, que como todos los cambios será difícil, porque supone abandonar lo conocido para embarcarse en una nueva aventura en la que se perderá poder, control, y en la que habrá que aprender otras habilidades y actitudes a las que nos estamos acostumbrados. Aunque estemos frente a nuevas posibilidades, la pérdida de antiguos referentes puede generarnos temor y angustia y dificultarnos percibir el camino a seguir.
Sin duda, en este caminar, las palabras de mujeres y hombres que eligieron esta opción pueden ayudarnos a percibir ese otro lugar hacia donde caminar
«Una experiencia de confianza en la vida. Un viaje a lo realmente desconocido. Después de una noche de aprendizaje y aventura, TEO nos visitó para quedarse a las 7:32, hora de la puesta del sol «
Txetxu.
Texto: Blanca Lainez
Fotos: Neus Jorba, Leire Diener, Ivette Sánchez, Anabel Gómez
Publicado en la revista: Viure en familia. Vol. 66 Noviembre 2016
TESTIMONIOS
”
Parir en mi hogar era para mi el lugar más práctico y seguro. Sin tener que moverme de mi casa durante todo el proceso, me permitió parir confiada en mi cuerpo, tranquila y feliz, y acompañada por personas queridas, que me ayudaron a poder vivir este tránsito tan poderoso y traspasarlo.
– Neus
”
Recordar el nacimiento de mis hijos en casa es envolverme de emociones, la intensidad del preparto y parto con sus esfuerzos, alegrías, sus miedos e incertidumbres, magia, fuerza, pero sobre todo me envuelve la emoción de amor y confianza en la vida. Y me hace recordar lo maravillosa que es la vida, y sentirme lleno de la misma,
– Xavi
”
Que Teo naciera en casa ha sido la opción más respetuosa, conmigo misma, con mi bebé, y un espacio de reencuentro con mi pareja. Todo una oportunidad para crecer en la vida.
– Ivette
”
Mi casa era el lugar en que me sentía más segura. Quise tomar el control de todo aquello que estaba en mis manos. Intenté cuidar de mi y de mi bebé en mi vientre. Busqué un profesional que me acompañara y en el que poder confiar. Tenía la certeza que estaría allí conmigo al igual que ne le embarazo y el parto. Preparé todo tal y como lo deseaba para ese día. El resto, de lo que no podía tener el control, lo entregué a la vida.
– Marta
”
Nunca jamás el dolor me había llenado, así de felicidad. Si vuelvo a acunar a otro bebé en mi vientre, buscaré de nuevo la felicidad en ese dolor salvaje que me regaló la vida.
– Mireia
”
Yo parí a mi hija en casa y ha sido la experiencia más maravillosa y única que he sentido nunca! Que ser madre haya sido de esta manera tan amorosa e intensa, suave y salvaje a la vez, arriba y abajo, de rodillas, de cuclillas, en la bañera, riéndonos, acompañada por mi pareja que me sostenía y me cogía la mano para hacer el camino juntos, respetada por quien estuvo ahí, rodeada de flores, en mi hogar. Me he permitido disfrutar con toda mi alma de ese día y todos los que le han seguido, amar y sentirme amada, vivir esta nube en la que estoy y sentirme la mujer más afortunada del mundo.

